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jueves, 2 de septiembre de 2010

EL SIDA YA TIENE CURA

Por Hernán Barrios



Sabemos que errar es humano, pero la hipótesis de que el VIH es la causa del SIDA es un error diabólico”.

(Palabras de kari Mullis, premio Nobel de química 1993, en el prólogo del libro “Inventando el virus del SIDA”, de Peter Duesberg).

¿Es posible que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) no sea la causa del SIDA? ¿Es posible que la inmensa mayoría de los ministerios y servicios públicos de salud, facultades de medicina, centros médicos, organizaciones y publicaciones científicas, e incluso la Organización Mundial de la Salud, lleven 20 años aceptando y difundiendo una VERSIÓN OFICIAL que no está respaldada por ninguna evidencia científica? ¿Es posible que el VIH, el virus asesino que 70 millones de personas han creído tener en la sangre, ni siquiera exista? ¿Es posible que los que defienden la VERSIÓN DISIDENTE, entre los cuales hay al menos 2 Premios Nobel, hayan sido sistemáticamente censurados por casi la totalidad de los medios de comunicación del mundo? ¿Es posible que 26 millones de personas hayan muerto por una enfermedad falsa? ¿Es posible que el SIDA sea el negocio más perverso de las últimas décadas, o tal vez de la historia?

Prólogo extraído de la página WebIslam, en su artículo titulado “¿ES EL SIDA UNA GRAN MENTIRA?”, publicado el 12 de agosto de 2005.


EL VIH NO EXISTE



Muchas de las personas que estén leyendo esto –por no decir todas- estarán pensando algo así como; “¿qué dice este tipo?”, o “¡cómo que no existe, imbécil!”. Los lectores frecuentes, mucho más amables y compasivos, quizás concluyan que se me aflojó un tornillo, y que no sería mala idea que vuelva a mi nube, y continúe escribiendo cuentitos de amor. Bueno, lo cierto es que NO. Que NO existe el VIH, que NO se me aflojó un tornillo, y que por ahora NO voy a escribir ningún cuentito, ni de amor ni de nada.

Sucede que el tema de escribir una cosa u otra, en mi caso está unido a una necesidad y a un deseo de hacerlo, que va mucho más allá de una mera disposición mental. Se podría decir que está más en concordancia con una cuestión emocional, que con una racional, y es justamente ésta emoción la que me está llevando a los empujones –casi contra mi voluntad- a intentar dar a ustedes un pantallazo acerca de cierto material científico, del cual he tomado conocimiento en las últimas semanas.
El tema es más o menos así.

Pertenezco a una generación de personas en las que el virus del SIDA, el VIH (virus de inmunodeficiencia humana), se hizo presente como una sombra malvada, ya desde la adolescencia. Desde mis primeros contactos teóricos con el tema sexo, obviamente mucho antes de siquiera pensar en pasar a la práctica, el bombardeo mediático intimidatorio sobre las nefastas consecuencias que podría traer aparejado, el tener relaciones sin preservativo, era, por decirlo de alguna manera, importante. En realidad no sabíamos mucho del tema, (creo que incluso hoy la gran mayoría de la gente sabe muy poco sobre él) pero sí había un concepto que se repetía con insistencia en todos los ámbitos, y era las supuestas tres vías de contagio: la sangre, el semen y la vía feto-maternal. Digo que aún hoy la gente sabe poco y nada sobre este mal, porque por ejemplo, estoy seguro de que no muchas personas saben cual es la diferencia entre VIH y SIDA; o al menos qué es cada cosa. ¿Me equivoco? Bueno, el asunto es que desde esa época –año 1984 en adelante- hubo y hay mucha difusión y poca información sobre el virus del SIDA. Esa información retaceada, que lejos de informar, no hacía otra cosa que imbuir al tema en una capa de lúgubre y mortal misterio, se daba porque la realidad era, que nada se sabía sobre el VIH. ¿Y les cuento un secreto? Hoy, 31 de agosto de 2010, nada se sabe aún. Con esto comparto con ustedes el primer hecho que descubrí, que de entrada me rompió los ojos: EL VIH JAMÁS HA SIDO ENCONTRADO.

Así como lo lee, estimado amigo; el virus del SIDA nunca, en estos 26 años de carrera, ha podido ser aislado ni visto bajo el microscopio. Todo lo que hay son conjeturas y supuestos, basados en ciertos efectos nocivos causados por este supuesto virus invisible. Es algo así como el tema de los agujeros negros; se sospecha de su existencia por el comportamiento de su entorno, pero no por haberlos visto o medido alguna vez. Mal puede entonces hallarse una cura a algo que no se sabe a ciencia cierta lo que es. Quizás usted se esté preguntando entonces lo mismo que yo cuando me enteré de este pequeño gran detalle: ¿para qué son entonces los medicamentos que durante todos estos años se les han estado suministrando a las personas, supuestamente infectadas con el VIH? Se lo digo en dos palabras, a riesgo de parecer aún más loco que al principio: PARA NADA. Perdón, no para nada, ya que “para nada” significa que las que se administran son sustancias inocuas con efecto placebo, que mediante sugestión deberían mejoran sino curan al enfermo. Nada más alejado de la realidad. La cosa es aún peor; los que se administran son potentes cócteles retrovirales tóxicos, que no hacen otra cosa que llevar al paciente, hoy más lento que antaño pero inexorablemente, a la muerte.

Como verán estimados lectores, el tema es más complejo y bastante diferente a lo que nos han contado, y aún nos cuentan, desde los grandes medios masivos de comunicación e información. Es por esto que me parece conveniente, a fin de lograr una mejor comprensión de su parte, darle un orden y abordar por separado el tema, desde las diferentes aristas que lo componen.

El Dr. Roberto Giraldo, célebra inmunólogo, lo explica mucho mejor que yo.






HISTORIA: EL INICIO DE LA MENTIRA

La historia nos invita a situarnos en Estados Unidos, a mediados del año 1971. En ese mojón temporal confluyen dos hechos históricos que nada tienen que ver entre sí, pero que al final terminan sumando factores para escribir la realidad que hoy conocemos. Uno, es el hecho de que Estados Unidos estaba perdiendo la guerra de Vietnam, con toda la multiplicidad de consecuencias que para una superpotencia esto implica. Y otro, es que iba en franco y decidido aumento, el número de muertes por cáncer en el país del norte, junto con la fuerte convicción popular, de que los culpables de este fenómeno terrible, eran la contaminación radiactiva y química, producida por las grandes industrias. El hecho es que de alguna manera, en ese momento había que desviar la atención popular hacia otro lado, más rentable y menos costoso, ya que tanto las industrias agroquímicas como las farmacéuticas, además de otras, eran un negocio demasiado importante como para ser detenido por unos pocos miles de muertos al año. Fue así que el presidente Nixon consiguió, mediante la ayuda de sus colaboradores científicos, fondos para buscar por otro lado al causante del cáncer; por el lado de los virus. Como había mucho dinero disponible para esta macro investigación, muchos científicos e investigadores de elite se alinearon detrás de esta causa nacional. Había que encontrar al virus responsable del cáncer a como diera lugar. Fue así que esta encarnizada búsqueda se enfocó básicamente en un determinado tipo de virus, conocido como retrovirus, que son los que tienen la particularidad de no matar a la célula que los alberga, sino que tan solo la usan para alimentarse y reproducirse.

En resumen, la atención del pueblo norteamericano consiguió ser desviada detrás de este virus tan asesino como esquivo, y las industrias finalmente estaban a salvo. Ahora solo había que encontrar al responsable.

La búsqueda del virus causante del cáncer fue tan intensa como infructuosa durante casi diez años, hasta que en 1980, algo comenzó a cambiar. Ese algo fue que comenzaron a aparecer, específicamente entre hombres de la comunidad gay de Estados Unidos, dos enfermedades desconocidas, o al menos poco estudiadas hasta ese momento; una, era un tipo de cáncer de piel llamado “sarcoma de Kaposi”, y la otra, una neumonía llamada “neumonía por pneumocístis”; ambas mortales en partes iguales. Estos casos comenzaron a replicarse con gran rapidez, y como era de esperarse, los ojos del mundo se depositaron sobre ellos, ante el inminente peligro que significaba una plaga de este tipo. El hecho relevante es que todos los recursos económicos que se estaban destinando, a descubrir al virus que estaba matando de cáncer a tantos norteamericanos, ahora se desviaron hacia el estudio de estas dos nuevas enfermedades. Al poco tiempo, la búsqueda dio sus frutos. En 1984, el Dr. Robert Gallo y el Dr. Luc Montagnier, anunciaron con bombos y platillos el descubrimiento del virus responsable de estas dos enfermedades, y de algunas otras que a la fecha también habían alcanzado notoriedad, y a las cuales habían decidido agrupar bajo una misma etiqueta llamada SIDA. El famoso virus fue bautizado como VIH: virus de la inmunodeficiencia humana. Perfecto.

A título informativo, les cuento que ya desde poco tiempo después del anuncio del descubrimiento de este supuesto virus, muchas voces desde dentro mismo de la comunidad científica se alzaron en su contra, entre ellos un premio Nobel, como lo es el Dr. Kary Mullis (premio Nobel de química en 1993). Pero no tuvieron eco, o más bien lo tuvieron pero en contra, ya que muchos de estos científicos sufrieron grandes reveses en sus carreras, por no querer alinearse a los intereses económicos dominantes.

Bueno estimados amigos, este es un muy breve resumen de cómo y por qué, nació todo este tema del VIH y del SIDA.








TEST DE DIAGNÓSTICO.

Para saber con “certeza” si una persona es seropositiva, es decir portadora del virus VIH, se usan básicamente cuatro diferentes test de diagnóstico. No quiero decir con esto que se usen todos en un mismo paciente, sino que cuatro son las alternativas que tiene la medicina para diagnosticar la enfermedad, dependiendo entre otras cosas, del lugar del planeta en que se encuentre la persona. De todos modos y como veremos a continuación, la fiabilidad de cualquier de estos exámenes es más que dudosa.

1) TEST ELISA

Es el primero que se usó ya desde los primeros casos, aunque actualmente sus resultados deben ser confirmados por otro test diferente, ya que se ha comprobado que ELISA arroja un 80% de falsos positivos. Es decir que de 100 personas examinadas, alrededor de 80 van a dar seguro positivo. Es por esto que como lo dije anteriormente nunca se aplica solo, sino contrarrestado con un segundo test, llamado TEST WESTERN BLOT. Ustedes se preguntarán seguro dos cosas por lo menos: ¿Por qué razón si es tan poco fiable se sigue aplicando? Y ¿por qué si el fiable es el segundo, no se aplica solo éste? Bueno, la respuesta para ambas preguntas es la misma: porque la venta de ambos da muy buenos dividendos a los laboratorios.

2) TEST WESTERN BLOT

Como lo dije antes, este es el test que confirma o rebate los resultados del ELISA. Pero hay un dato para nada menor con respecto al currículum de dicho test, y es que el mismo ha sido prohibido en Inglaterra y algunos otros países, por ser poco fiable. ¿Maravilloso no? Se sigue sí aplicando mucho en países del tercer mundo.

3) Luego están los TEST VIRALES COMUNES, que son los que se aplican para virus simples como la gripe. Estos por su parte, han dejado de usarse porque dan casi siempre negativo, es decir que no detectan nada.

4) TEST DE CARGA VIRAL

Este test es el que más se usa en la actualidad, y se basa en la PCR (reacción en cadena polimerasa), descubierta por el Dr. Kari Mullis en 1983, y por el cual años más tarde fue galardonado con un premio Nobel. La contradicción viene en este caso de la mano del propio Mullis, quién desde el momento mismo del descubrimiento ha gritado a los cuatro vientos, que la PCR por él descubierta no sirve para contar virus. El Dr. Mullis recibió, por parte de la comunidad científica internacional duras críticas por sus declaraciones, y en cambio los laboratorios que fabrican el test se han llenado de oro.

Estos son, estimados amigos, explicados de una manera muy somera, los procedimientos que la ciencia actualmente utiliza para la detección del VIH. A mi modesto entender, ya desde el diagnóstico estamos en el horno.








MEDICAMENTOS UTILIZADOS

Es de conocimiento público que el SIDA no tiene cura. O al menos eso es lo que sostiene la medicina tradicional. De esto se deduce entonces, que los medicamentos que se suministran a los pacientes con VIH, son solamente para mejorar su calidad de vida, durante el tiempo que la conserven.

Los científicos disidentes afirman con vehemencia constante desde hace muchos años, que lo único que hace cualquiera de los medicamentos contra el SIDA, los cuales son portadores de infinidad de sustancias tóxicas con una multiplicidad de efectos secundarios, es debilitar aún más el ya de por sí disminuido sistema inmunitario.

La primera droga que se usó para combatir el SIDA fue el AZT, la cual años antes ya había sido usada en pequeñas dosis para combatir el cáncer, aunque más tarde prohibido por la mayoría de los gobiernos, por su alta toxicidad. Se podría decir a groso modo, que eran más los efectos negativos que tenía, que los positivos. Bueno, esta droga, que en pequeñas dosis había sido prohibida para combatir el cáncer, se empezó a aplicar, a diestra y siniestra, para combatir el SIDA. Los efectos no se hicieron esperar: el virus del SIDA se moría, junto con la persona, claro. Era tal la toxicidad de esta droga, que un paciente en apariencia sano, diagnosticado como seropositivo, moría en muy pocos meses, dependiendo básicamente de su estructura física. Ahí están las fotografías por todos lados, de pacientes terminales de SIDA en la década del 80 y el 90, horriblemente deteriorados físicamente. No era el SIDA el que los mataba a velocidad de vértigo, era el AZT. Freddie Mercury puede dar mudo testimonio de ello.

Con el tiempo, esta droga se prohibió en esas dosis descabelladas –luego de que decenas de miles de personas habían muerto, claro- para dar paso, mucho más acá en el tiempo, a los antirretrovirales, que hacen más o menos lo mismo, pero más lentamente. Es más o menos así: “te vas a morir igual, pero mucho más despacito, con lo que vas a tener más tiempo para terminar cuestiones pendientes”. Suena macabro al extremo, pero es así.

Existen miles de casos en el mundo diagnosticados con VIH, que por algún motivo se han negado al tratamiento médico tradicional, optando entonces por tratamientos alternativos, y no les ha ido tan mal. Muchos incluso diagnosticados en la década del 80, totalmente recuperados, viven una vida feliz.




PERO ENTONCES, ¿QUÉ ES REALMENTE EL SIDA?
¿SE MUERE LA GENTE DE SIDA O NO?

Las respuestas a estas interrogantes son claras y contundentes, y deben ser bien entendidas por la gente.

El SIDA existe y significa SÍNDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDO. Como su nombre lo indica, es una deficiencia severa del sistema inmunológico humano, crónica, y que de no tratarse adecuadamente, puede llevar a la muerte de la persona.

Según los científicos disidentes, entre los que se destaca el prestigioso inmunólogo Roberto GIRALDO, esta falla severa en el sistema inmunológico puede desatarse por razones varias, pero no por un virus mortal y contagioso, como nos vienen diciendo desde siempre. Y de última, en caso de que al famoso virus sí existiera, podría ser fácilmente expulsado del organismo por nuestro sistema inmune. Si esto no sucede, no es por culpa del virus en sí, sino por culpa del sistema de defensa que está fallando.

Según GIRALDO, son cinco los orígenes fundamentales que pueden llevar al deterioro del sistema inmunológico:


QUÍMICO: Drogas, contaminación del aire, alimentos tratados químicamente, agroquímicos, etc.

FÍSICO: derivados de la excesiva exposición a campos electromagnéticos por el uso desmedido de aparatos eléctricos y electrónicos.

BIOLÓGICOS: agentes tóxicos de origen vivo; bacterias, hongos, virus, parásitos, sangre, semen, etc.

NUTRICIONAL: malnutrición por falta de alimentos, o por una alimentación inadecuada.

PSICOLÓGICO: ansiedad, depresión, pánico, tristeza, etc.

Este último factor es, según el Dr. GIRALDO, el factor que más estresa e influye en el deterioro del sistema inmune, dentro de la sociedad occidental moderna.




¿CÓMO SE CURA EL SIDA?

Tan fácil como atacando la o las causas que lo desencadenan. Por ejemplo, si el SIDA se ha desatado por falta de alimentación, como es básicamente el caso de las personas enfermas en AFRICA, éste se podría curar simplemente aplicando una correcta dieta, rica en nutrientes, vitaminas, agua potable, etc.

Esto ha sido dicho no solamente por los médicos disidentes, sino también recientemente por el propio Dr. Luc Montagnier, co-descubridor en 1984, del supuesto virus del SIDA.

He aquí el video que da base a mis palabras.




¿Claro no? El mismo descubridor del SIDA dice claramente y sin vueltas que el propio sistema inmunológico es capaz de auto sanarse, si está en condiciones normales de salubridad. ¿Por qué no se hace entonces? A mi me parece que simple, porque no es rentable llevar comida y agua potable a África; porque los intereses de la industria farmacéutica son demasiado importantes; y de yapa, porque según algunas organizaciones internacionales, en África sobra gente. ¿Qué les parece?



CONCLUSIONES

Yo sé estimados amigos que no es para nada fácil creer todo lo que en este artículo he compartido. Yo sé que es sumamente difícil de imaginar, para la mayoría de nosotros, simples seres humanos que vamos todos los días a trabajar para lograr tener una vida decorosa, y a la noche volvemos a nuestro hogar a estar con nuestra familia, que haya personas que estando muy por encima de estas cotidianas cuestiones, sean capaces de pergeñar una mentira semejante. Simplemente no nos entra en la cabeza. Créanme que yo hasta no hace mucho, era también de los que no creían que en el mundo hubiera gente así, que tuviera la inteligencia y la maldad suficiente, como para crear un aparato maléfico de tales dimensiones. Era, pero lentamente, y gracias a pruebas irrefutables que gracias a Internet tenemos cada vez más a mano, he ido cambiando de idea. Ahora sí creo que hay gente así. Gente que inventa guerras para vender armas. Gente que inventa enfermedades para vender remedios. ¿Cuál es la diferencia? En definitiva, en cualquiera de las dos mueren personas.

No les pido estimados amigos que crean a ojos cerrados en todo lo que en este artículo han leído, visto y escuchado. Esto es tan solo un pequeño aporte de alguien que nada sabe de medicina, química o física, pero que sí apela mucho al sentido común, para al menos intentar plantar en ustedes el virus de la curiosidad, y o por qué no, el de la preocupación. No crean en todo lo que les he dicho, pero busquen en Internet, pregunten, lean, infórmense de alguna manera, y saquen así sus propias conclusiones. Creo que más que un derecho, es una obligación que todos tenemos como seres humanos.

Es una obligación porque millones de personas mueren en el mundo por diferentes razones, la inmensa mayoría de ellas razones evitables. Y si no hacemos nada al respecto, aunque sea informarnos para poder aportar así nuestro grano de arena a la difusión de la verdad, estaremos siendo cómplices, estimados amigos; por omisión, pero cómplices al fin de estos genocidas.

Queda hecha entonces la invitación a la reflexión.

Un abrazo y gracias por la atención.




MATERIAL DE CONSULTA

Casa de los números (documental): Link de descarga

http://www.pediatriaatlantico.org/articulos/sida.htm
http://www.webislam.com/?idt=1512


1 comentario:

  1. como es posible que las personas que padecen esta enfermedad sientan temor alguno y sintomas al respecto.

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Diga sin miedo lo que piensa, acá no hay censura de ninguna clase. Le sugiero igual que impere el respeto, en caso contrario difícil que pase.