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domingo, 15 de febrero de 2009

CRÓNICAS DE UNA CALVICIE ANUNCIADA


Por Hernán Barrios



Es común en todos los hombres de tu edad”- me dijo la dermatóloga, cuando la consulté acerca del éxodo capilar del cual estoy siendo víctima. “Genial”- contesté en tono de broma, mientras que por dentro pensaba en la cantidad de años que tuvo que estudiar la mujer, para devolverme tan elaborada respuesta. Sinceramente habría preferido que me mintiera, o al menos que me disfrazara la respuesta, cosa de no volver a casa con esta frustrante sensación de haber gastado 110 pesos en un ticket, para escuchar algo que ya en el fondo sospechaba.

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Todo comenzó hace bastante tiempo, pero al principio no le dí importancia. Pensé que sería una cuestión pasajera producto del stress, el cansancio, o de última algún virus del cuero cabelludo; pero nunca, una cuestión de edad. Algunos pelos huérfanos en la pileta inmediatamente después de peinarme, fue la primera pista. Luego alguien me hizo notar un efecto parecido, pero en el cuello de las camisas y también en la almohada. De todas maneras, hasta ahí todo bien, porque 10 o 12 pelos menos por sesión de peinado, no hacían la diferencia. El tema fue cuando al ponerme gel luego de bañarme, me pareció percibir en el espejo, que afloraba una distancia demasiado importante entre los mechones húmedos. Culpé del hecho, al haberme puesto más gel de la cuenta, e inicié el día como si nada. La cosa fue que cada mañana me ponía menos de aquel producto endurecedor, y el distanciamiento capilar no variaba demasiado. Un día corté por lo sano, y decidí no usar más ese producto diabólico, ya que a esa altura estaba casi convencido de que era él, el único responsable de aquellos dichosos descampados craneales. De ahí en más, mi indomable cabellera cabalgó natural y sin artificios, a lomo de los salvajes vientos costeros que a diario azotan Montevideo.

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De todas maneras y como se imaginarán, igual continué siguiendo de cerca aquel proceso migratorio, no fuera cosa que el mismo continuara a pesar de haber dejado de usar el pegote ése. Y así fue. Con el pelo seco, mi incipiente alopecia era un secreto a medias que quedaba celosamente guardado entre mi cabellera y yo, pero con el pelo mojado, era como salir por el barrio con un megáfono gritando a viva vos -“Pasen y vean, tengo menos pelo”. Creo que fue ahí cuando me preocupé en serio, y decidí llevar a la práctica algunas medidas paliatorias y correctivas, que mi instinto viril de conservación me dictaba a diario entre bambalinas. Primero, me dejé el pelo más largo; porque no era que no me creciera, sino que era más bien una cuestión de selección natural pelística; los que sobrevivían crecían a buen ritmo, los que no, se caían derecho viejo, dejando lugar así, a un cráter pilo-bulbar imposible de llenar. Luego empezó el tema de la adquisición de productos químicos de todo tipo y color. En este punto no tuve más remedio que pedir consejo a personas que supieran algo más que yo del tema, comenzando así una larga peregrinación –la cual adelanto que aún no ha terminado- por una extensa lista de pócimas, cremas, champúes, lociones y ungüentos de diferente aspecto, consistencia y precio. El viejo Capilátis fue uno de los primeros en aparcar presuntuoso en mi corteza craneal, con bruto currículum, y toda una gama de productos –bien caritas ellos gracias a Dios- que iban desde champúes hasta un spray chiquito y verde, que supuestamente me iba a hacer brotar pelo hasta de los párpados. Falso. Luego vinieron otros por el estilo, de diferentes marcas, y que la única característica que tenían en común era el efecto; nulo. Hasta llegué a ponerme un líquido viscoso y negro que me recomendó mi queridísima suegra, llamado “Espíritu de petróleo”. Si, leyeron bien. Con éste me terminé de convencer de que, en situaciones límites, el ser humano deja de lado la racionalidad, y se aferra sin miramientos a un chorro de agua hirviendo.

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Mi peluquero de confianza, cuando le comenté como al pasar lo que me estaba sucediendo, me dijo redondamente que esos productos no servían para nada, y que lo que tenía que hacer era masajearme. Otro, seguramente pariente de la dermatóloga del principio; como cuatro años estudiando la composición química del folículo piloso y su relación con el bulbo raquídeo, para decirme que me tengo que masajear la mollera a brazo partido. Sin palabras. Igual, como ya había agotado el tema de las sustancias mágicas, por un tiempo le hice caso, y me dediqué unos diez minutos por día, a mimarme la bocha sin restricciones. Ahí fue cuando empezó el principio de la debacle, porque en cada sesión de masaje dáctilo-córtico-capilar, me quedaban enredados en los dedos el triple de pelos que si los hubiera dejado quietitos. Es como tratar de hacer crecer las manzanas, sacudiendo el árbol. Lo intenté por un tiempo, pero como los resultados no fueron los esperados, dimití y de paso cambié de peluquero.

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Ahora estoy intentando con la meditación trascendental. No sé que hijo de puta me convenció de que se había curado de no sé que cosa, gracias a esta técnica, y allá arranqué yo atrás de mis chacras, cinchando a troche y moche de mi cordón de plata. Tendrían que verme acostado en la cama, –porque la posición de Loto esa de las piernas enroscadas no solo me cansa, sino que además me estresa- con los ojos entrecerrados, y generándome una imagen mental de mi cabeza todita llena de pelos, uno al ladito del otro. No sé si me crecerá alguno gracias a este método, pero está bueno porque es cómodo, y como lo practico de noche, ya de paso me duermo y sigo de largo hasta el otro día.

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Bueno, la cosa es que como la mayoría de las personas –incluyendo a profesionales en la materia- no me han dado muchas esperanzas de que pueda seguir compartiendo mi vida con esta saludable cabellera compañera de incontables batallas –ganadas y de las otras- es que estoy pensando seriamente en abandonar mi lucha por conservarla, y enfocar mis esfuerzos a asumir de una vez por todas, mi inminente metamorfosis. Día a día trato de convencerme de que la pelada no es un problema, si se asume y se lleva con hidalguía, y una pizca de orgullo. Ojo, no estoy diciendo que sea sencillo, digo eso de creerse semejante mentira, pero las opciones son, o convencerme de ello, o buscar en el Google la tienda de pelucas más próxima a mi casa.

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Siguiendo los sabios consejos de algunos pelados amigos, estoy casi convencido de que la opción que voy a tomar es la del pelado con onda. Eso sí, tengo que empezar desde ahora con el tema de la onda, porque sino no llego a tiempo a mi otoño capilar. Para ser un pelado con onda hay que tener las siguientes cosas: auto, lomo, tatuaje y arito (en ese orden). No está de más decir que actualmente no tengo ninguna de las cuatro, pero por lo pronto ya me inscribí en un gimnasio de acá a la vuelta, y arranco el lunes.

11 comentarios:

  1. Primero q nada lo mas importante SUERTE!!!! y usted uselá como quiera o pueda, para q no se retiren mas cabellos d su lugar natural o para aceptar la dificil pero innegable realidad.
    Si d consuelo le sirve, le recuerdo q no es al único hombre q se le caen cosas, y q podría ser otra "cosa" mucho mas grave!!!
    Y siguiendo con la linea d consolarlo haciendo q no se sienta solo en esto d cosas caidas, le cuento.
    A solo 2 meses para llegar a mis 40, soy conciente d lo afortunada q soy con mi combinación genética, pues aún sigo haciendo dar vuelta a los hombres a mi paso. Solo q yo puedo ver claramente el efecto d la gravedad, y al compararme conmigo misma a mis 20 es imposible no ver la diferencia....
    Y hay otra cosa para la q me vengo preparando, las canas, xq lo anterior con sun poco d sentido común al vestirme se disimula bastante bien al menos x ahora.
    En cambio con las canas me he propuesto no disimularlas ni taparlas, sino aceptarlas y lucirlas con orgullo y dignidad, como un certificado d la experiencia d vida q he adquirido en estos años.
    El único detalle es q x ahora mantengo el discurso xq son solo 5 o 6, vamos a ver q pasa cuando se generalizen!!!
    Así q vamos a ver si logramos adquirir una actitud de pelado con onda y canosa con dignidad o si salimos corriendo a comprarnos peluca y tinta jajajaj!!!!

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  2. Ahora q me doy cuenta me olvidé de mencionar y agradecer el echo d q ahora contamos con un repertorio musical variado para hacer mucho mas gratificante nuestra visita a su blog.
    No se si tendrá q ver con mi comentario o no pero muchas gracias d todas maneras.
    Y ya q estoy le cuento q me sorprendió gratamente encontrarlo a usted con su guitarra en lugar d la muchachita anterior.
    Y bueno la termino x acá xq a esta altura mi comentario debe tener casi la misma dimención d su artículo jajaja

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  3. // Bueno estimada amiga, como siempre son muy bienvenidos sus acertados comentarios. Quiero decirle que por el momento, en cuestiones gravitacionales estamos en igualdad de condiciones; cuando algo sucede en ese aspecto, haré el artículo correspondiente.

    Y con el tema de la música, si revisa los comentarios de la entrada anterior, verá que sí tuvo que ver en la renovación de la discoteca.

    La dejo porque es casi la 1:30 de la madrugada y mañana hay que madrugar.

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  4. te llegó el momento!!!!

    me cagué de risa ... buee perdón por tu desgracia !!!

    igualmente te digo que los pelados tienen lo suyo, son interesantes

    besos y muchaaaaa suerteeee en el gim ... por lo menos estás a tiempo de tratar el tema de la barriguita que es un mal apartir de los 40 en los hombres

    juaaaaaaaaaaaaaaaa

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  5. Y bueno algo les tiene que tocar a ustedes ¿no?
    Casi todos los males nos tocaron a nosotras. Si es tanto problema unos pelos menos, que harían si tuvieran que crecer sabiendo la tortura que hay que soportar para cumplir con los requisitos de hermosura moderna.
    Ni siquiera se imaginan lo que es depilarse con cera caliente en TODO el cuerpo, comer solamente una manzana el día antes de una fiesta para poder ponerse el vestido dignamente, hacerse las manos y los pies cuando hasta te dejan sangrando de sacarte cutículas y durezas, soportar el secador y la planchita, la cabeza llena de amoníaco para sacarse los rulos (o ponérselos) y para hacerse rubia o morocha según la ocasión y las canas.
    Ni hablemos de factores genéticos como la celulitis, las estrías, la adiposidad localizada, los dolores de ovarios, el parto, la menopausia, etc., etc.
    Si pensas un poquito te vas a dar cuenta que comparado con todo lo que nos llega a nosotras con los años, unos pelos menos y una incipiente pancita no es para tanto. Así que:- suerte con la onda del nuevo Lok de pelado y arriba con el gym-
    (Uds. también tienen la suerte de sacar en doble de músculos en la mitad de tiempo que nosotras grrr)

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  6. Me quedé un rato escuchando música. Muy linda selección. Un lujo.

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  7. Muy buen post!! Y no te olvides que para las mujeres los pelados (sin segundos sentidos)suelen ser muy sexys!!

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  8. // Bueno, gracias PATRICIA y IML por levantarme el ánimo (sin segundos sentidos).

    // Me alegro XAVIER de que te haya gustado la música (el cuento ni lo viste ¿no?), jeje.

    // LUCIA: Lo de la cera, punto tuyo; lo de la manzana, no sería necesario si el resto de los días le aflojaran al pan con manteca; hacerse las manos y los piés, al cuete porque los hombres no reparamos en esos detalles; secador y planchita, de fanáticas nomás, no veo mayor belleza en el lacio que en los rulos; lo del teñido del pelo, mmm... te lo doy. Los factores genéticos los tienen desde chicas y se acostumbran, yo pelado no fuí desde chico (bueno, en realidad de muy chico sí, pero ya ni me acuerdo; seguro que era feazo). Ahora, no recuerdo haber dicho nada sobre una incipiente pancita... ¿es tu imaginación o alguien puso en internet una foto mía en pelotas?

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  9. Me mató lo del Espíritu de Petróleo, y mirá que he probado cosas raras yo...

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  10. Hola primo, difícilmente me hago tiempo yo para leer los blogs de mis conocidos, aunque lo tengo como materia pendiente.
    Hoy te tocó, y dos cosas te voy a decir: 1- me gusto mucho todo lo que leí, hacia tiempo no entraba y 2- me encanto la música.
    Lastima tener genes parecidos y no compartir esta habilidad de escribir.
    Besos

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  11. // Gracias "primo/a" por pasar y por tus elogios, aunque me queda clavada en el pecho cual puñal, la incertidumbre de saber cual primo/a serás. Por favor develame al incógnita lo antes posible.

    Besos y abrazos.

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Diga sin miedo lo que piensa, acá no hay censura de ninguna clase. Le sugiero igual que impere el respeto, en caso contrario difícil que pase.