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sábado, 5 de enero de 2008

EL BANCO DE RAMON



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Caminando por Montevideo una fría tarde de julio, me llamo la atención un hombre viejo que reposaba sereno sobre el banco de una plaza. Me acerque, lo salude y me contó esta historia.

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"Una sirena de ambulancia se metió en mi sueño como un cuchillo y me senté sobresaltado. Y otra vez la realidad. Otra vez a aguantar el tren de la tristeza que me pasa por encima y me tritura las tripas cada vez que abro los ojos. Las mismas luces, las mismas sombras y la misma demacrada soledad que se me cuela día a día y noche a noche, mas allá de los huesos. Una chispa de alegría me invadió fugazmente cuando recordé que aun me queda un traguito de mi fiel amigo el vino, en una sucia botella de plástico. Ah, ¡ese si que es un amigo! Nunca me falla. Cuando estoy triste, que es casi siempre, el es el único que me hecha una mano y hasta me arranca una carcajada a boca llena.
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Pero no me he presentado. Perdona. Es que estoy algo distraido ultimamente. Me llamo Ramón. Ramón Garcia. Antes, cuando era joven, era mecánico. Si, si, como lo oye. Mecánico y de los buenos. Tenia un taller por allá por la teja. Y tenia mucho trabajo. Si hasta me hice la casa y todo. Ah, y tengo una mujer que se llama María. No sabes que linda que es María. Bueno, en realidad hace mucho que no la veo, pero yo la sigo queriendo, sabes. Aveces, cuando no hace mucho frió, sueño con ella. Sueño que somos jóvenes y que caminamos de la mano por la rambla. Y que nos besamos. Ja, si hasta me parece sentir todavía el sabor de su boca dulce, mira lo que te digo. Y eso que han pasado una punta de años, eh! Y los gurises. Tengo dos hijos sabes. Lindos gurises. Y estudiosos además; salieron a la madre. Ahora ya son grandes. La ultima vez que los vi fue en el casamiento de la gurisa, sabes. De eso hace como 15 años. Seguro que ya tiene sus crías también. Ellos estaban medio enojados conmigo por el tema del vino y eso. Y tienen razón, yo que se. Lo que pasa que hay cosas que ellos no entienden. Que nadie entiende.
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La culpa la tuvo esa enfermedad maldita que ya ni me acuerdo como se llama. Los huesos se me empezaron a endurecer, sabes. Me dolían las manos. Y las rodillas no te digo nada. El trabajo empezó a bajar, claro, demoraba mucho en arreglar un auto. Y los clientes se fueron yendo. Yo quería trabajar pero, no podía. Estaba por cumplir cincuenta, me acuerdo clarito. Un día, asfixiados por las cuentas y las preocupaciones, María me dijo que se iba. Y se fue nomas. Y ahí me caí del todo. ¿Para que iba a seguir? Mientras estuve en la casa, los muchachos venían cada tanto a visitarme. Pero después, viste como es. No pude seguir pagando al banco y me la sacaron. Por un tiempo viví en una pensión, pero cuando la guita se acabo, a la calle.
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¿Que fecha es hoy? ¿Veinticinco? Veinticinco de julio. Mira que cosa, dentro de 15 días cumplo 77 años. ¿Que te parece? Y todavía no me acostumbro, sabes. No se si es que estoy medio veterano o que, pero aveces me da por llorar cuando me acuesto por las noches. Menos mal que siempre consigo algunas monedas para comprar algún vinito, y con eso, me alegro un poco. Para serte franco, todavía tengo esperanzas de que las cosas mejoren, sabes. ¿Quien te dice? Mira si un día de estos se me aparece la María con los gurises y me dicen que me vaya con ellos. Dicen que la esperanza es lo ultimo que se pierde, ¿no? Yo por las dudas, sigo durmiendo siempre en el mismo banco. No sea cosa que vengan y no me encuentren."
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Los ojos tristes y húmedos de aquel encorbado hombre irradiaban esperanza a pesar de todo. No pude mas que admirarlo por un instante y luego de una corta despedida, me aleje en silencio.

8 comentarios:

  1. Hola, soy Maria. Diganle a ese viejo borracho que pierda las esperanzas porque no voy a volver con el. Ahora estoy con Ricardo, que me quiere mucho y es 30 años menos que yo. Besitos

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  2. jajajajaja


    Saludos de la

    COMANDANTE GENERAL DEL MUNDO ENTERO.

    LU

    Visitá el blog que me hizo un admirador para la Iglesia:

    http://luciangelica-church.blogspot.com

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  3. Hiciste bien María. El plan recambio suele dar resultados positivos en cualquier orden de la vida. El televisor, la heladera y el marido. Eso si, aguantá cuando te cambien a vos por un modelito nuevo...o tenés plata ?

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  4. eh... pobre maría.

    Aunque en eso, serruchito, tengas razón.

    La diferencia de edad es un tema insoslayable. Por muy epicúreo que uno sea, puede follar con alguien menor durante un tiempo, recmabiar a los menores varias veces, pero llega un punto -cercano a la vejez- donde Platón domina nuestras mentes y uno se va convirtiendo, a su pesar, en una "monja menopáusica".

    Eso sí, también es verdad, que con dinero se compra casi cualquier cosa y con mucísimo pero muchísimo dinero, como esos millonarios aberrantes que gozan acumulando riquezas, a costa de sus súbditos reales, se compra un pase a la infelicidad.

    Desear es sufrir. Estos cerdos poderosos no sufren y poco a poco pierden la capacidad del goce.

    Dicen que mi boca escupe sangre por haber sido sometida a una experiencia liminar bajo las garras de tamaños miserables, pero no es cierto.

    Al final tienen razón los que dicen que el mayor desprecio es no hacer aprecio.

    Intento pensar que no fue más que un hecho anecdótico de una vida que, no sé si afortunadamente o porque así me lo propuse, siempre estuvo llena de ricas experiencias sin violar mis principios éticos fundamentales y tratando de respetar al Otro, dentro de mi máxima posibilidad.


    Lu

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  5. Yo no sé si hizo bien María, si era por plan recambio nomás, estaba bárbaro. Pero dejar al pobre Ramón cuando se quedo pobre me parece un poco cobarde, aunque si ya era alcohólico, es otro tema. Peor los hijos que dejaron tirado al padre. Pero hay muchas de esas historias de abandono familiar por ahi.

    Saludos a la tocaya.

    Lu (a mi al menos o me gusta mucho mi segundo nombre - Angélica-)

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  6. Por favor, decime ya cual es la edad esa de la monja porque me autoelimino un rato antes. O será que igual vale la pena seguir? Comparto con vos la premisa de que mucha plata hace a la infelicidad, pero si me das a elejir, perfiero ser infeliz por mucha y no por poca. jeje

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  7. Que lo parió hermano, que frágiles que somos...
    A cuantos les habrá pasado esto.
    Che Henry: historia verídica?
    Un abrazo, Arturo.

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  8. Seguro que a muchos, Arturito. Lo de la veracidad del relato, prefiero dejarlo librado a la credulidad del lector.
    Contento de que hayas vuelto al ruedo, ya que estabas algo desaparecido; espero que tu ausencia no haya sido por algun motivo importante. Un abrazo y GRACIAS POR ESTAR.

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Diga sin miedo lo que piensa, acá no hay censura de ninguna clase. Le sugiero igual que impere el respeto, en caso contrario difícil que pase.