Páginas

jueves, 8 de julio de 2010

PERDÓN Y GRACIAS

Por Hernán Barrios

Hace algunas semanas, un grupo de no más de treinta hombres vestidos de celeste, se tomaron un avión y partieron fronteras afuera, con la noble misión de representar al Uruguay, en una importante justa deportiva. Los despedimos sin mucho alboroto, y sin decirlo con palabras, les pedimos que trataran de hacer un papel, al menos digno. Agacharon la cabeza y se fueron en silencio.


Los días se fueron sucediendo y con ellos los primeros partidos. Un empate contra Francia; un triunfo contundente ante el local Sudáfrica; y uno algo más ajustado contra México. El mundial avanzaba y poco a poco, nuestros muchachos nos comenzaron a enviar silentes señales de que no habían ido a Sudáfrica, tan solo a hacer un papel “al menos digno”; habían ido a más. “¿Pero a cuánto más?”- nos preguntábamos algunos. Luego vino Corea del Sur, y hasta los uruguayos más escépticos comenzaron a acomodarse en la silla, y a mirar con sana desconfianza a estos locos irresponsables. Ellos por su parte, seguían sin hablar más de la cuenta, y cuando algún periodista los apuraba con alguna pregunta incisiva, tratando de desnudar sus reales intenciones, tan solo se remitían a esbozar una tímida sonrisa, y a contestar que éstas, eran intentar ganar el siguiente partido. Cuando derrotaron a Corea y pasaron a cuartos, ya hasta el más distraído de los compatriotas les había adivinado las intenciones, a estos insolentes.


Y creo yo que fue ahí, recién ahí, cuando la mayoría de nosotros comenzamos a tomar en serio a nuestra selección. Fue ahí, luego de haberlos dejado solos y sin apoyo anímico durante demasiado tiempo, cuando nos dimos cuenta de que desde el primer día, el objetivo de estos gurises y de su director técnico, no era otro que el de pelear a muerte por el campeonato del mundo. Y entonces, entre incrédulos y entusiasmados, nos subimos todos al carro de la ilusión. Y comenzamos, junto con ellos, a empujarlo.


Nuestros gladiadores siguieron dejando el alma en cada partido, y a nosotros nos explotaba el pecho de emoción; de orgullo; de alegría. El país se paralizaba cuando nuestros leones salían a la cancha, y de una punta a la otra, no se hablaba de otra cosa que no fuera de ellos, y de sus hazañas. La alegría se hizo incluso bonanza para muchos uruguayos que atinadamente, decidieron vender objetos que dieran forma a la ilusión; y así gorros, bufandas y banderas, entre otros, comenzaron rápidamente a formar parte del paisaje ciudadano. Pero mucho más importante que toda esta decorativa parafernalia, fue que de golpe, la alegría y la sonrisa, se instalaron definitivamente en el rostro de todos nosotros. Y fuimos felices. Y somos felices.


¿Y qué podemos decirles a estos hombres, que equipare en parte lo que han hecho por nosotros? ¿Cómo podemos hacer para transferirles al menos un poco, de la inmensa dosis de alegría con la que ellos mismos nos han inyectado?


La primera palabra que me viene a la mente como uruguayo, casi arrastrada a prepo por la vergüenza, es PERDON. Si, perdón por no haber creído desde un principio en ustedes. Perdón por haber pensado que lo suyo era solo un trámite; un pasaje de vuelta; un paseo. Perdón por haber afirmado que no pasaban a octavos. Perdón por mi poca fe, y por no haberles tenido la suficiente confianza. Confianza que a ustedes les sobraba y les daba vueltas en el cuerpo. Confianza que decidieron no soltar en forma de palabras, pero sí darle forma de corazón, adentro de una cancha de fútbol. Nuevamente perdón.


La otra palabra que sale corriendo desaforada de mi boca, sin tener que hacer yo esfuerzo alguno, es GRACIAS. MUCHAS, PERO MUCHAS GRACIAS.


Gracias por la alegría. Gracias por la emoción. Gracias por el llanto liberador. Gracias por hacernos sentir orgullosos de ser uruguayos; de vivir en esta tierra; de ser quienes somos. Gracias por demostrarnos que cuando queremos, podemos estar todos unidos. Gracias por hacernos sentir que no hay color más hermoso que el celeste; que no hay abrigo más caliente que una bandera; que no hay arma más poderosa que una sonrisa.


Muchas gracias muchachos. Gracias por siempre.


1 comentario:

  1. Me encantó! Muy interesante todo lo que decís, y más aún, para los que estamos afuera. Fijate que yo andaba realmente en otra, y cuando, ahora hace poco con todo el furor de La Celeste, me puse a mirar videos en youtube de la selección encontré el partido cuando clasificaron para ir al mundial. Ahí me di cuenta que estos chicos se traían algo entre manos! Beso grande, y a no dejar de sentirnos bien.

    ResponderEliminar

Diga sin miedo lo que piensa, acá no hay censura de ninguna clase. Le sugiero igual que impere el respeto, en caso contrario difícil que pase.