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martes, 2 de septiembre de 2008

FIDELIDAD

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CRISIS GLOBAL

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.....No es mi intención dar vueltas y vueltas hasta enredarme con las palabras sin llegar a obtener alguna respuesta convincente y definitiva. Muy por el contrario, la idea es que alguno/s de los avezados lectores de este espacio, que imagino tienen resueltas y definidas la mayoría de las cuestiones de la vida y en los que además confío ciegamente, me responda sin matices ni claroscuros la siguiente pregunta: ¿es el ser humano un ser de naturaleza monógama?

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.....Créanme que lejos estoy de querer complicarles la vida, estimados serrucheros, pero es que siguiendo la línea del artículo anterior, del que se desprendieron opiniones por demás interesantes, me pareció pertinente incluir, a modo de anexo, una pregunta que baje un poco de las nubes las relaciones de pareja y le de un buen revolcón terrenal al tema.

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.....La semilla que dio lugar a la generación casi espontánea de esta pregunta, nace de un simple y para nada meticuloso escaneo de la realidad. Nada de investigaciones profundas y complicados análisis socioculturales. Nada de rebuscadas incursiones filosóficas al centro mismo del ser humano. La herramientas básica y exclusiva de este artículo no es otra que la observación, común y silvestre.

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.....Resulta evidente al pararnos en el marco de la puerta que nos va conducir a la respuesta de la incógnita antes mencionada, que se nos presentan dos caminos posibles y por lo tanto dos análisis diferentes. El primero, es el que se desprende de la respuesta afirmativa, tomando como supuesto la innata monogamia del ser humano, y el segundo, el de la respuesta contraria. Para comenzar a transitar por cualquiera de las dos opciones, considero importante primero despojarlo de toda cobertura evolutiva hasta dejarlo lo más desnudo posible. Esto es, tratar de quitarle las máscaras que él mismo producto de su intelecto se ha impuesto, cual si fueran las capas de una cebolla, para poder asomarnos con claridad al centro mismo de su esencia. Cuando digo cobertura evolutiva, estoy haciendo referencia concretamente a todas y cada una de las instituciones que el hombre ha ido creando en el transcurso de su estadía en la tierra y de las cuales se ha servido para poder llevar a cabo este viaje, de una manera más o menos organizada. Dos de las más efectivas herramientas son: las instituciones sociales, que crean jerarquías dentro de la sociedad y le dan poderes y potestades a unos sobre otros, y la religión, que se instala de forma corpórea entre nosotros a través de ese poderoso instrumento llamado iglesia y que también ha procurado ordenar la tropa a través de la creación de sub. instituciones, como por ejemplo, la familia. Del trabajo constaste y sistemático de estos y otros centros de poder, se han generado y enquistado en nosotros, cuestiones que ahora nos parecen naturalmente innatas –si se me permite la voluntaria redundancia- y con las cuales convivimos con absoluta inconciencia. Cuestiones que en realidad, para mi modesto entender no son innatas sino aprendidas, como reglas de conducta, costumbres culturales y religiosas, conciencia generalizada de lo que está bien y lo que está mal, de lo que es lindo y lo que es feo, y tantas otras. No puedo negar que no es tan fácil como parece imaginar a un ser humano libre de todo ese vendaje de prejuicios y conocimientos, pero tampoco puedo negar que para el correcto análisis de estas cuestiones, es necesario. El único argumento que se me puede esgrimir para que cese en mi intento de desvalijar al ser humano de su bagaje de conocimientos, es que se me diga que éstos también son parte de él, alegando que se han generado justamente a partir de eso que nos distingue y distancia del resto de los animales, la conciencia. Pero mientras esto no suceda, lo pelo nomás.

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.....Imaginemos entonces, un ser humano puro. Un bebé recién nacido puede servirnos como ejemplo. Este pequeño ser, al que llamaremos Cris, (adviértase que este nombre ha sido elegido en forma intencional, pera evitar tener que lidiar luego con cuestiones de género que poco aportarían a la discusión en sí) acaba de salir del vientre de su madre y no tiene más información en su disco duro, que la que le ha sido proporcionada por sus padres en su material genético. Esta información, que si bien es y será muy importante en la vida de nuestro pequeño ser, atañe mas bien a cuestiones instintivas que van a bregar por su supervivencia y posterior reproducción, pero seguramente poco tendrán que ver con la manera en que el decida transitar su existencia. En este punto, vamos a tener que dotar a nuestra recién nacida criatura, de dos funciones con las que aún no cuenta. Una que aún no ha aprendido y que es el habla, y otra que aún no está activa que es el deseo sexual. Con estas dos funciones activadas en nuestro pequeño humanillo de Indias, no tenemos más que preguntarle qué le gustaría hacer, si crear un vínculo sexual con una sola persona por el resto de su vida o hacerlo con muchas. ¿Qué les parece que contestará Cris?

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.....Un lector apresurado podría aventurar a la ligera una respuesta por la opción número dos. ¿Pero será realmente así? ¿Vendrá el ser humano con un programa de fábrica que lo hace sentir deseos de copular con diferentes especímenes de su especie? ¿Venimos hombres y mujeres con el mismo programa genético en estas cuestiones, o tenemos diferencias sustanciales? ¿Viene incluida en esta información primera la idea de que no es lo ideal para la correcta evolución de la especie andar por la vida teniendo relaciones con todo el mundo, o esto es puramente una convención cultural? Y me pregunto esto último porque no me parece descabellado pensar, que si la raza humana hubiera desde un principio dado rienda suelta a todas estas cuestiones sexuales, seguramente ya no estaría sobre la faz del planeta.

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.....A esta altura se me confunde la cuestión natural con la cultural. ¿Qué es lo normal? ¿Qué es lo innato del ser humano? ¿Cómo sería si no fuera capaz de auto-ordenarse? Si analizamos esta cuestión en el marco de la cultura occidental, encontraremos que lo normal es tener una y solo una pareja por vez. Si nos vamos a otras culturas, nos toparemos con que en algunas, lo normal es que el hombre tenga –con consentimiento de partes- varias mujeres al mismo tiempo. Está claro que aunque de diferentes formas, el hombre ha sido capaz de establecer reglas al respecto de las relaciones de pareja, y por ende de la familia. Pero, ¿a qué responden estas reglas? ¿Son arbitrarias o siguen algún patrón dictado por la madre naturaleza? ¿Son impuestas por alguna institución por él mismo creada, o simplemente se fueron dando de manera natural?

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.....Y acá vamos llegando, luego de muchas idas y venidas, a la pregunta que en definitiva dio lugar a todos estos planteos. ¿Por qué el ser humano parece tener una tendencia natural a la infidelidad? ¿Por qué parece como que siempre tuviéramos que estar haciendo un esfuerzo para poder mantenernos fieles a nuestra pareja? ¿Será simplemente porque también es innato del ser humano el gusto por lo prohibido, o será que realmente estamos yendo en contra de nuestros instintos más primitivos?

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.....Ahora supongamos que el tema de la monogamia es una cuestión creada con absoluta conciencia de causa, a fin de lograr una sociedad lo más ordenada posible. De esto se desprende que sería natural que hombres y mujeres nos relacionemos sexualmente según nuestro libre albedrío. ¿Por qué entonces sentimos celos por otra u otras personas? Si fuera tan natural e instintivo, los celos no deberían tener lugar. ¿O serán los celos la herramienta que tiene la naturaleza para lograr lo que los hombres, mediante leyes, decretos y reglamentos, hemos tratado de conseguir? El orden. Hemos dicho anteriormente que una sociedad sin reglas que regulen las relaciones humanas de cualquier tipo –incluso sexuales- sería absolutamente inviable. Los celos son producto y consecuencia directa de un sentimiento de propiedad hacia otra persona. ¿Pero son los celos un sentimiento natural o también es aprendido? Podríamos hacerle esta pregunta a Cris o podríamos quizás pegar un vistazo a algún animalito que ande por ahí y hacer una odiosa comparación. Los perros por ejemplo, ¿sienten celos de su pareja de turno? En caso de que la respuesta sea afirmativa, seguro que estos celos son absolutamente innatos. ¿Será igual para el animal humano?

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.....Bueno, como me parece que ni siquiera me estoy arrimando –más bien creo que me estoy alejando- a una conclusión definitiva sobre si el hombre es monógamo por emoción o por convicción, me parece que voy a dejar este auto debate por aquí nomás. Ojala, como lo dije al principio, alguno de ustedes pueda echar algo de luz a la enorme cantidad de sombras que sobre el tema se me generan.

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Tienen ustedes la palabra.
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3 comentarios:

  1. Hola, Serrucho, cómo estás? Como veo que todo el mundo se "aventura" y da su punto de vista, yo también decidí hacer lo mismo: el fin de semana parto en canoa a recorrer el Amazonas.
    Un abrazo desde Zacatecas, Arizona.

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  2. Bueno amigo GERSON, realmente muy impresionante tu comentario. Muchas gracias por "darme" tu punto de vista; prometo devolvertelo a la brevedad.

    Abrazo y cuidado con los cocodrilos.

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  3. Volví por mi punto de vista. Tuvimos problemas con el viaje, parece que no hay un río directo desde Zacatecas al Amazonas. Además, la canoa se nos dio vuelta y mi amigo murió en unos rápidos en Colorado, a mí me rescató una tribu Apache y tuve que ganarme el respeto del cacique, un moreno de unos cuarenta años que intentó embarazarme en reiteradas oportunidades. Hasta ahí todo bien, pero perdí mi reproductor MP3. Sí, una cagada. Abrazo y a preparar la próxima aventura!

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Diga sin miedo lo que piensa, acá no hay censura de ninguna clase. Le sugiero igual que impere el respeto, en caso contrario difícil que pase.