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sábado, 25 de octubre de 2008

EL HOMBRE VIEJO

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El hombre viejo dejó caer una lágrima; respiró profundo una vez, dos veces y luego murió.

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Pero esta historia comienza un poco antes. Lo había conocido por media ahora hacía ya un par de años y no había vuelto a saber de él. (http://elserruchot.blogspot.com/2008/01/el-banco-de-ramon.html). Esa mañana cambié el recorrido hacia mi trabajo para hacer un trámite, y al tomar Stgo. de Chile rumbo a Dieciocho y pasar frente a la Intendencia, una voz ronca y apagada me llamó desde un recoveco oscuro del muro lateral. “Amigo”-escuché casi sin oír y sin hacer caso, pensando que no era para mí el áspero llamado. “Amigo escritor”- volvió a decir la voz, aunque esta vez en un tono algo más enérgico. Giré un poco la cabeza, solo lo suficiente para ver quién era, pero sin ninguna intención de detener la marcha. Cuando miro, veo que desde un rincón oscuro del muro y cubierto por una andrajosa manta, una también andrajosa silueta de hombre viejo me saluda con la mano, y ensaya algo parecido a una desdentada sonrisa. Lo reconocí inmediatamente. “Ramón”-grité desde el otro lado de la calle, y me acerqué a saludarlo.

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Al estrechar su mano flaca y arrugada, presentí que las cosas no habían andado bien para Ramón en estos últimos dos años. Su cuerpo estaba notoriamente más deteriorado que en nuestro anterior encuentro, y lo mismo parecía haberle sucedido a su alma. Una cara tan barbuda como arrugada, una mirada apagada dentro de unos ojos entrecerrados –quizás para tratar de no ver la realidad que le había tocado vivir- y un montón de huesos débiles, era el resultado de demasiados años teniendo como único hogar la calle, y como único abrigo la esperanza. “¿Cómo andás Ramón?”- le pregunté casi por inercia, porque en realidad no quería escuchar la obvia respuesta, que seguro iba a distar mucho de un simple “bien”.

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Y así fue. Comenzó a hablar en un susurro calmo pero sin pausas. Tanto, que por momentos no sabía si me estaba hablando a mí o simplemente divagaba consigo mismo. Sus ojos me apuntaban pero su mirada me pasaba de largo. Y su voz; su voz inexpresiva y débil escupía frases que parecían destinadas a morir algunos metros más allá. Aunque no lo sabía, poco a poco comencé a sentir que aquello que estaba presenciando, era el último discurso de un hombre que acababa de perder la fe. Y sin atreverme a interrumpirlo, solo me limité a escuchar.

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La gente piensa que no le puede pasar a ellos, ¿sabés? Esto, de vivir en la calle. Ah… si supieran lo fácil que es pasar de ser alguien a ser nadie. Es un segundo; te descuidas y ya está. Quedás fuera del sistema, como dicen ahora. ¡Y después que estás afuera ta bravo pa volver, hermano! Es raro cómo de la noche a la mañana te quedás sin familia, sin amigos, sin nada. Y todo por la plata. Porque en el fondo, todo es culpa de la plata, ¿sabés? Sin plata, no tenés donde vivir; no tenés comida; no tenés ropa; no tenés donde bañarte. Y con todo este panorama, nadie se te acerca. Los que eran tus amigos, desaparecen como por arte de magia. Ya no sos persona hermano, ahora sos basura. La gente pasa y te mira de lejos, algunos con asco y otros con lástima, pero de lejos nomás. Ah… si tan solo imaginaran que a cualquiera le puede pasar. Si supieran que yo fui una persona como ellos en algún momento. Qué tenía familia, casa, proyectos y sueños que cumplir. Ah…si supieran. Pero no los culpo, cada uno hace la suya y no tienen por qué ocuparse de los viejos que estamos en la calle. Pero sí me enoja un poco el papel de los gobernantes, ¿sabés? A mi me parece que no sería muy difícil para ellos darnos un empujoncito para salir de la calle. Yo que sé; un trabajito y un lugar para vivir para mí hubiera sido más que suficiente. Pero no, a ellos tampoco les importamos. Y bueno, es lo que hay hermano”.

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“Lo que más se extraña es el afecto hermano. Y la familia”. –Ramón hablaba continuado y sin emociones, pero cuando comenzó a hablar de la familia, sus ojos ausentes volvieron por un momento a ser humanos, y se inundaron de pronto. “¿Te cuento un secreto? Hasta ayer y durante todos los años que estuve en la calle, me desperté con la esperanza de que alguno de los gurises fuera a venir a buscarme y a llevarme con ellos. Y por las noches, cuando me dormía decía para mis adentros, mañana seguro vienen. Pero pobres gurises, ellos también tienen familia. ¿Qué se van a andar complicando? Sí me hubiera gustado haber conocido a mis nietos, hermano. Aunque sea verlos por un ratito. Pa ver qué se siente nomás. Debe ser lindo, ¿no? Pero hoy no sé porqué, no tuve esa esperanza. Se fue sola ¿sabés? Me desperté con frío aunque por lo que veo debe hacer un calor bárbaro. Pero te digo la verdad, ahora no tengo ni frío ni calor. No tengo nada.

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“¿Y te cuento otro secreto? Vos fuiste mi único amigo de afuera del sistema en todos estos años. ¡En serio te digo! Fuiste el único que se acercó a charlar y a escuchar mi aburrida historia. Y ahora te vuelvo a encontrar como de casualidad. Justo hoy. Y bueno, será que El Barba lo tenía planeado así. Mi amigo el escritor. Quién te dice que en una de esas te da por contar mi historia y nos llenamos de plata, je je. Ah…la plata. ¡Pero qué mierda la plata, amigo! Sin ella no somos nada y con ella somos todo. ¿Triste no? Amigo, ¿vos sabés que me parece que ya no tengo más tiempo? El viernes cumplo 78. No es para que te asustes, pero me parece que no llego. Es que me siento muy raro. No es que me sienta mal. Raro nomás. Lo que me preocupa es que en realidad no siento. Va, lo que siento es tranquilidad. Estoy tranquilo y sereno ¿sabés? Paz. Ahí está; paz es la palabra que andaba buscando. Vos te vas a reír, pero para serte franco, estoy feliz. ¡En serio! ¿Qué raro no? Nunca tuve esta sensación de felicidad en todos estos años. Estoy contento. Tanto, que tengo ganas de cantar y salir a correr por este campo precioso. Tengo ganas de darte un abrazo amigo. ¡Gracias! Gracias por ser mi amigo. ¿Sabés que nunca me había dado cuenta de lo lindo que es este jardín? ¡Ah… y ese arroyito! ¡Lindo ché! Bueno amigo, te dejo. Voy a dar una vuelta con otro amigazo que me vino a buscar. Ché, ¡qué linda ropa! ¿Y esas alas donde las conseguiste?

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Ramón cerró sus ojos para siempre, pero antes me regaló la sonrisa más maravillosa y tranquila que haya visto en alguien jamás. Nadie concurrió a su entierro además de mí. No encontré otra forma de rendirle un pequeño y justo homenaje a este hombre que como tantos, excluímos de la sociedad por falta de dinero o de juventud, que contar su historia.

6 comentarios:

  1. Me gustó mucho. Tus descripciones son tan exactas que mientras leo me parece sentir la tristeza del hombre. Seguí asi.

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  2. // Cierto María Cecilia, es tan triste como real. No sé donde vivís, pero acá en Montevideo ver gente viviendo en la calle es tan común como respirar. Estaría bueno poder hacer algo para cambiar esta realidad, pero por el momento me limité a contarla.

    // Gracias Daniel por tu elogio. Más que seguir así, trato día a día de mejorar.

    Gracias a ambos por estar.

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  3. Bueno, como creo que es obvio , no me conocés, y creo que yo a vos tampoco.... por que se sino no apelaría a ese apodo... no ?? queria que supieras que hoy, una amiga muy querida, me hizo llegar el link de tu blog..... y como curiosa que soy , ahi fui nomás... jajja.... te juro que nunca se me hubiera ocurrido encontrar lo que encontre... si... tu ultimo posteo .... es hermoso.... tus palabras me emocionaron .... alguna vez te paso?? ... que escuchas, ves...(o leés) algo que quisieras contar y no podes.... por alguna razon, y de repente alguien se ilmuna y es como si robara tus pensamientos y los ordenara en clave y plop! ahi esta justo lo que querias decir, de la forma mas hermosa que escuchaste, viste (o leíste) en toda tu vida....
    eso.... era eso nomás.... te queria agredecer... por eso que me hiciste vivir... fue hermoso...
    te saluda desde córdoba capital, una vecina argentina....

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  4. la verdad que triste.. a cuantos de esos podemos ver y pasrlos por alto..
    habria q empezar a hacer algo no?
    bue primo salute.. que andes bn
    me cree un blogg..
    nicco
    dessp cuando postee te aviso

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  5. // Gracias Vicky por tus palabras. Son realemente muy lindas y ... estimulantes. Espero poder seguir generando en vos esas emociones.

    // Bienvenido primo. Arriba con el blog y obviamente que andaré por ahí cuando esté pronto. Abrazo

    Gracias por estar.

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