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martes, 25 de agosto de 2009

PERFECTO CASTELLANO

Por Hernán Barrios


Suelen presentarse algunas dificultades comunicacionales bastante comunes, en el diálogo entre el cliente y el vendedor. Pero hay una de ellas, que por tonta, no deja de sorprenderme.



EJEMPLO PRÁCTICO I


CLIENTE_ Waffle Pirulo. ¿Qué sabores tenés?

VENDEDOR_ Chocolate, frutilla y dulce de leche.

CLIENTE_ ¿Vainilla no tenés?


Esteee... a ver. ¿Qué parte de los sabores que tengo no entendiste? Vos me hiciste una pregunta puntual, y yo te respondí con una respuesta puntual. No hay lugar para malas interpretaciones. ¿Por qué complicamos un diálogo sencillo y elemental?



EJEMPLO PRÁCTICO II


CLIENTE_ ¿Cuál es la pila más barata que tenés?

VENDEDOR_ Sony.

CLIENTE_ ¿Cuánto sale?

VENDEDOR_ 3 pesos cada una.

CLIENTE_ ¿Otra más barata no tenés?


Bueno, la misma reflexión del ejemplo I. Si me estás preguntando cuál es la más barata y te estoy contestando, ¿por qué razón extender el diálogo más allá de lo necesario?



Ay ay ay... seres humanos. ¡Qué invento!



4 comentarios:

  1. Ja ja! No sabés cómo te entiendo. Otro ejemplo que me pasa muy a menudo:
    Retardado mental: ¿Tenés tal cosa?
    Vendedor: No, está agotada.
    Retardado mental: ¿Y en otra sucursal no te quedó?

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  2. "Si, en la otra sucursal está lleno, pero no las trajimos porque nos enteramos de que venías para acá, rompe huevos". Jajaja

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  3. Ja ja. ¡Capo! Si querés morirte de risa leete el código de conducta del buen cliente que hice para mi blog. ¡Saludos!

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Diga sin miedo lo que piensa, acá no hay censura de ninguna clase. Le sugiero igual que impere el respeto, en caso contrario difícil que pase.